Los motivos para su fundación varían según distintos historiadores, pero la postura más apoyada la ofrecen los Padres Cartujos Joaquín Alfaura, Francisco Marques y Joaquín Vivas que la basan en la religiosidad y la afición del Infante Don Martín a la Orden Cartuja, la influencia de Don Bernardo Cafabrega y a la visión que tuvo en sueños el Infante del juicio final.
Los pasos previos para la fundación de la cartuja de Valdecristo fueron la petición de licencias pertinentes por parte del Infante don Martín, al Papa Clemente VII y al entonces General de la Orden Cartuja Don Guillermo Raynaldo, aunque no se sabe cuando fueron solicitadas, su petición tuvo que ser formulada antes del 21 de Abril de 1383, fecha en que están datados los documentos de respuesta afirmativa del Papa Clemente VII y del General de la Orden. La búsqueda del lugar adecuado para la ubicación de la nueva cartuja fue encomendada por el Infante al obispo de Segorbe, Don Íñigo de Valterra, a Don Monsen Bonifat de San Feliú, procurador general de sus Estados y al Prior de Portacoeli, Don Simón Castellets, por tener que partir Don Martín obligatoriamente para Monzón donde su padre el rey D. Pedro había convocado cortes. Sin éxito en su búsqueda durante los 2 años que D. Martín permaneció fuera, el lugar fue elegido el día 17 de marzo de 1385 cuando acompañados por el Infante y un peregrino llegado de tierra Santa, este último dijo que la zona donde hoy están ubicadas las ruinas de la cartuja era el lugar mas parecido al Valle de Josaphat en Jerusalen y también por ello, según cita Francisco Asis Aguilar, al monasterio se le dió el nombre de Val de crist, así como por la visión que tuvo en su sueño.
Elegido el lugar y estipulados los límites donde debía construirse la nueva fundación, el Infante Don Martín pasó a la compra de estas tierras adquiriendo dos masías, la primera de Doña Sevilla Lopez y la segunda de Don Miguel Castelló, notario y vecino de Segorbe, que al parecer fue la que se utilizó para la construcción del monasterio, además de otras tierras situadas en la «partida de canavas» para poder completar el recinto marcado para la edificación del monasterio.
La aceptación de estas masías, tierras y rentas dadas por el Infante Don Martín y su esposa Doña María de Luna, tuvieron lugar en la Catedral de Segorbe el día 18 de marzo de 1385 por el Padre don Simón de Castellets, prior de Portacoeli, según la autoridad que le había concedido el General de la Orden, en cartas fechadas el 21 de Abril de 1385, y al día siguiente Don Martín dio a la casa el nombre de Valle de Jesucristo.
Los primeros monjes y conversos que vinieron a habitar el monasterio procedían de la Cartuja de Scala Dei, éstos eran los padres: Don Bernardo de Cafabrega, Don Arnaldo Ardueni, Don Juan Fernando, Don Francisco Caplana y los religiosos conversos Fray Guillen Despuig y Fray Antonio Capana. Salieron desde Scala Dei hacia Portaceli el día 23 de mayo y el día 5 de julio desde Portaceli hacia Val de Cristo acompañados por el Prior de Portaceli D. Simón Castellets, quién ya había mandado anteriormente un religioso de Portacoeli para acondicionar en la masía, aposentos en forma de celda y una capilla. El día 18 de Junio del mismo año, salieron procesionalmente desde Segorbe hacia el lugar elegido para edificar la cartuja y allí se dio posesión de la nueva casa a los mencionados frailes, se celebró la primera misa y se colocó la primera piedra del gran edificio. En el capitulo General del año 1385 el padre D. Juan Berga fue nombrado prior de Portacoeli. Posteriomente según carta fechada a 22 de Julio del año 1385, el Reverendo General Don Guillermo Reinaldo concediéndose la autoridad del capitulo general dio permiso al prior de Scala Dei Don Simón de Castellets, para nombrar rector de Valdecristo, cargo que recayó sobre Don Juan Berga el 15 de Agosto de 1385, al día siguiente nombró conrer a Don Bernardo Cafabrega, su rectorado fue convertido en priorato en el capitulo general de 1386.